Tan está lleno de sonidos nuestro mundo, que el submarino (donde escuchamos muy poco) fue llamado el mundo silencioso de Jacques Custeau

La realidad está invadida de sonidos

Prácticamente todos los eventos en la vida cotidiana (nuestra principalísima fuente de experiencias) están asociados a algún sonido:

el clic del interruptor, cuando encendemos la luz
el rasguido suave, al dar vuelta la página de un libro
el chocar de la cucharita al revolver nuestro té o café
el gluglú característico del agua cuando llenamos el termo para el mate (argentinos, uruguayos, brasileros del sur...)
el slam! de una puerta (de madera) al cerrarse
el murmullo del agua de un arroyo
la bocina de un automóvil
las turbinas de un avión de pasajeros

Cualquier evento de este tipo que no esté acompañado por el sonido correspondiente, lo percibimos como una anomalía.


Una experiencia personal

Hace muchos años, bastante antes de interesarme por estos temas que hoy nos ocupan, trabajaba en la construcción del obrador de un dique, en la provincia de Córdoba (Argentina). Una tarde nos avisaron que a una hora determinada, realizarían una voladura en una zona próxima al campamento. Me ubiqué en una lomada desde donde se veía el lugar de la explosión, a unos dos o tres kilómetros.

A la hora exacta se pudo ver cómo volaban los trozos de roca y una nube gris oscura crecía rápidamente en el punto de la explosión. Todo en el más absoluto «silencio» serrano (poblado de trinos, pequeños crujidos de ramas, un suave silbido del viento...). Han pasado muchos años pero todavía recuerdo la sensación de angustia que tuve: algo andaba mal... ¡Una explosión silenciosa...! ¡No podía ser!

Después de un tiempo que me pareció larguísimo, llegó el sonido sordo y fuerte de la explosión. Pude «recomponerme» y reflexionar para entender lo sucedido.

La explicación es bastante simple: el sonido demoró en recorrer la distancia hasta donde yo me encontraba unos diez segundos... (333 m/seg) Pero en mis experiencias anteriores con explosiones (cercanas o lejanas) el sonido era siempre simultáneo. Claro que se trataba de versiones cinematográficas donde el retardo había sido corregido.

Una vez más: escuchamos con la memoria.


Conclusiones para autores

Siempre que sea posible, agreguemos sonidos a los eventos de nuestras producciones. Aumentarán el realismo.