Las páginas de esta sección fueron escritas y publicadas hace ya algunos años. Algunas cuestiones tecnológicas pueden haber quedado desactualizadas.

Gabi y Juank

Mercedes (B), abril de 2020

De qué hablamos cuando hablamos de los medios en la educación

Cuando hablamos de los medios en la educación, podemos estar refiréndonos a varias cosas diferentes:

Educación en medios y con los medios. Esto tiene que ver (sobre todo) en el conocimiento de los medios masivos, sus mecánicas y la forma en que influyen sobre las personas.

Edición de medios en el aula. Publicación de periódicos, videos, radios estrudiantiles, etc.

Producción de cine y video en el aula. Es una profundización del puento anterior, trabajando temas como el guión, la preproducción, el afilamción, la posproducción, etc.

El video o cine como recurso didáctico. Centrado en el uso del recurso por parte de los profesores.

Semiótica o semiología del video y el cine. Análisis de recurso como lenguaje específico. En los bachilleratos especilizados y en carreras universitarias afines.

Historia del cine y la televisión.

Tecnología y procedimientos para la edición de video no profesional. Integra, de manera más o menos completa, casi todos los modos ya citados.

Aunque el nivel es otro, desde luego, hay que tener en cuenta que las carreras universitarias de cine (especializadas) duran varios años.

Video Educativo

Una aclaración necesaria: el video no educa.

Educa la escuela, educan los docentes. La expresión la usamos para diferencirlo del video realizado con intnciones artísticas, recreativas, etc.

Nuestro recorte

Nos centraremos en el aprendizaje de un editor sencillo de video, a nivel introductorio. Y algunos programas auxiliares. Además:

Analizaremos el cine y el video como lenguajes, reflexionaremos acerca de sus códigos, sus dispositivos tecnológicos y para la elaboración producciones audiovisuales. En el nivel de apertura a otras lecturas sobre el tema.

Haremos un breve repaso de los diferentes modos de animación, con o sin sonido, en las computadoras.

Repasaremos algunos usos educativos del video en la educación media y superior, concentrándonos en la producción propia.

Por separado, suministraremos información adicional para quienes deseen profundizar en algunos temas. Esa información estará en formato PDF en algunos casos, y/o como páginas en línea en otros.

El propósito de esta zona de la Web es profundizar el uso del video educativo en las aulas virtuales o híbridas. Para ello les brindaremos las herramientas analíticas básicas para comprender e interpretar el lenguaje audiovisual, como así también instrumentos que les permitan incorporar el audiovisual a las aulas. En este sentido se ha dado prioridad al manejo de un editor de video con sentido pedagógico para incentivar la experimentación, la exploración de nuevas maneras de decir, contar y compilar contenidos.

Como dato de color, señalemos que en la Argentina se filmó el primer film educativo de la historia, cuando el cine era todavía una curiosidad de feria.
Milagrosamente esa película se conservó.


La situación actual

Digamos que el video en educación es un tema del que se habla desde hace mucho, pero todavía se hace muy poco en todo el mundo, según lo que describen docentes interesados en la temática. Existen experiencias educativas aisladas en donde se ha integrado el audiovisual, pero no puede decirse que esta incorporación ha contribuido de manera sustancial a la optimización del proceso enseñanza y aprendizaje ya que las experiencias son, todavía, parciales, en pequeña escala y, muchas veces, en condiciones intransferibles a otros contextos, o muy difíciles de generalizar.

«Las respuestas a las preguntas de lo que el cine hace con nosotros han sido aportadas por la teoría de la comunicación, la semiología, la sociología de la cultura o los estudios culturales en clave de sus propias reflexiones, en muchos casos ajenas a la dimensión pedagógica. Y la pedagogía poco se ha ocupado de debatir con ellas. Esto puede ser señal de un olvido, de una falta de atención, o puede ser señal de la dificultad que tenemos, al interior de la pedagogía, para pensar este tipo de experiencias»

Serra María Silvia (2006). El cine en la escuela. ¿Política o pedagogía de la mirada?. En Educar la mirada. Manantial, Flacso. Buenos Aires.

Estas afirmaciones de Serra ponen el dedo en la llaga, al destacar las dificultades que tiene la pedagogía para incorporar al cine, y todo lo audiovisual, a su reflexión general (no como temas extracurriculares), a la reflexión sobre el lugar de los otros lenguajes.

En relación a las perspectivas a futuro, digamos también que la proliferación muy reciente de artefactos y dispositivos de captura (teléfonos, cámaras, web cámaras) de costo más accesible, así como la posibilidad, también reciente, de la edición digital ha puesto a la edición de video en el aula en un plano de factibilidad mucho más favorable.

En esos espacios, entonces, nos movemos y enmarcamos nuestras reflexiones, recordando que la materia está orientada a la producción de material didáctico digital, más que al uso de materiales preexistentes.


En la educación

Las aplicaciones del video en la educación tienen como límites la imaginación de docentes y estudiantes. La lista que proponemos es sólo indicativa y cualquiera puede agregar ítems.

Mostrar.
Para agregar información disciplinar a clases virtuales (o complementarias en aulas híbridas).
El docente puede producir (o adecuar) videos breves con información disciplinar de procesos, fenómenos o situaciones que se introducen al aula virtual o híbrida por este medio.

Argumentar / explicar
Parte del discurso docente puede trasladarse a este medio, complementando el material escrito, lo que atenderá los diversos estilos de aprendizaje. Importante: la brevedad del discurso hablado por video, cuando no se dispone de medios técnicos para darle movimiento y diversidad (el típico caso de los «bustos parlantes»).

Introducir a debates.
La edición de fragmentos de cine de ficción puede ser un excelente disparador de debates en la modalidad de foros o simplemente para presentar un tema.

Producción de los estudiantes.
La producción de videos y lo que conlleva (guionado, preproducción, filmación, posproducción) es un excelente medio para el aprendizaje de los contenidos a los que se refiere el video.
Los formatos pueden ser documentales o de ficción.
Posiblemente sea el uso más potente del recurso, en términos de aprendizaje.
También para familiarizar a los estudiantes con los medios audiovisuales desde el lado de la autoría y no sólo desde el consumo. Muchos autores señalan esto como esencial en la formación ciudadana de los jóvenes.

Role Playing
El debate sobre situaciones dramatizadas es un recurso muy interesante utilizado en la presencialidad con el nombre de role-playing. Los actores suelen ser los propios estudiantes y el docente cumple el rol de moderador.
Los «actores» muestran con su actividad una situación, de la manera mas realista posible y luego se debate sobre la misma. La preparación previa de los diálogos o del esquema sobre el que improvisarán, es muy importante para producir resultados con impacto suficiente como para que el debate encuentre puntos de controversia. También son importantes las actitudes que tomen los actores (recordemos que aficionados).
En la virtualidad el video permite utilizar esta técnica, y el debate puede realizarse en el foro del aula.

Aprender los nuevos lenguajes.
Barbero, citado por Paladino (2006) nos dice:

«El libro de texto ya no interpela a los alumnos, más habituados a ver películas y bajar información por Internet que a leer novelas o enciclopedias ilustradas. Se necesita, por lo tanto, establecer un diálogo entre la cultura letrada y la cultura audiovisual, apropiar los nuevos lenguajes y reflexionar pedagógicamente sobre ellos».

Paladino Diana (2006). Qué hacemos con el cine en el aula. En Educar la mirada. Manantial, Flacso. Buenos Aires.

Aunque no coincidimos con el diagnóstico sobre los libros, que además presupone la necesidad de aprender los nuevos lenguajes como reemplazo, sí acordamos con la conclusión, compartida por muchos otros autores interesados en el tema.
Y en nuestra opinión y experiencia, esos lenguajes no se aprenden automáticamente, haciendo videos, por ejemplo. Requieren de una reflexión acerca de los sistemas de códigos involucrados, que ayude a descubrirlos como tales.

«Es falso pensar en formarse haciendo. La experiencia de un trabajo profesional no puede ser formadora para aquel que la lleva a cabo, salvo si encuentra los medios de volver, de rever lo que ha hecho, de hacer un balance reflexivo. Reflexionar es al mismo tiempo reflejar y tratar de comprender, y en ese momento sí hay formación»
(Giles Ferry)


Narrativas digitales

Que los estudiantes produzcan sus propios videos como elemento formativo es un tema casi tan viejo como la aparición de las cámaras portátiles. Ya en los años ´70 Francisco Gutiérrez proponía una pedagogía apoyada en la cámara de video en manos de los estudiantes («El lenguaje Total»).

Claro que no existían entonces las facilidades tecnológicas de hoy para la producción y la publicación de videos. Pero digamos que lo que leemos como una tecnología innovadora y revolucionaria llamada «narrativas digitales» se encuadra más en el terreno de un rebautizo que el de una conceptualización muy novedosa. Con la particularidad de que las «narrativas digitales» están concebidas más como un proceso individual (relatos personales) que colectivo (producciones grupales), y con un contenido relativamente acotado.

Mediante la creación de narrativas personales digitales, los estudiantes se convierten en creadores activos, en lugar de consumidores pasivos de multimedia.
[... ...]
Alan Davis define una historia digital como: un tipo de narrativa breve, usualmente personal contada en primera persona, presentada como una película corta para exhibirse en una pantalla de televisión o de computador o proyectarse en un pantalla más grande.

Dr. Jason Ohler (publicado en Eduteka)

No significa esto que nos parezcan negativos los esfuerzos por difundir este modelo de uso del video. Todo lo contrario. Pero nos rebelamos (una y otra vez) con la idea de que la innovación educativa pasa por usar tecnología digital y cambiar el nombre de las cosas, tirando a la basura (de paso) todo lo hecho por la educación hasta ayer nomás.

Además, no consideramos positiva la utilización del video en las aulas sólo para el género de narraciones personales.

La idea de estudiantes que aprenden a través de su propia actividad es tan vieja como el constructivismo en educación. Y sobre la oportunidad que ofrecen los medios digitales se ha escrito mucho desde bastante antes de que alguien acuñara el neologismo. Con Vera Rexach publicamos en 1998 «Yendo de la tiza al mouse», donde abordamos largamente la temática (los estudiantes como productores y la oportunidad de los medios digitales para eso). Con la diferencia que nosotros proponíamos (y proponemos) el trabajo de grupos pequeños, como un ingrediente favorable a los aprendizajes. Y eso sin ninguna pretensión de originalidad, ya que ese enfoque era el predominante en los Congresos y Seminarios de Informática Educativa (así llamábamos a las TIC en educación).

Entendemos el trabajo grupal como mejor que el individual y como superiores también los modelos colaborativos por sobre los competitivos. Ya Vigotsky escribió sobre eso hace muchos años: los estudiantes negociando significados entre sus pares, aprenden más y mejor que enfrentados a los mismos contenidos de modo solitario.

Las narrativas personales

También el valor de las narrativas personales se ha abordado desde hace mucho tiempo. Por ejemplo en el mencionado trabajo de Francisco Gutiérrez, o en varias de las obras de Prieto Castillo, de la que tomamos sólo un ejemplo:

«El relato es una de las estrategias de relación más antiguas de la humanidad...»

de su trabajo llamado, justamente «El relato televisivo».

Y abunda:

«Somos esencialmente nuestra vida cotidiana [... ...] Por todo ello nos llega más un lenguaje que hable a la vida que otro utilizado como si ésta no existiera...

 

Es decir: también el relato, la narrativa, es un contenido legítimo, en nuestro punto de vista, siempre que no se lo considere el único contenido legitimo, excluyendo el resto de las posibilidades.


Introducción al video educativo.
PDF de 54 páginas. Autor Juank Asinsten
 
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que publicamos en algunas páginas de esta sección.