La redacción es un proceso complejo, de idas y vueltas. No nos sentamos frente a la pantalla y escribimos de corrido, del principio al fin. Este proceso reconoce etapas (dependiendo del tipo de texto) que son, aproximadamente, las que detallamos. La metodología de producción depende de cada persona, de sus hábitos de trabajo, de sus modelos mentales, de su experiencia. Por lo que las etapas pueden o no mezclarse unas con otras.

Tareas previas. Establecer objetivos y contenidos. Definir destinatarios. Estimar carga horaria.
Pensar el material globalmente. Estructurar.
Reunir información. Documentar.
Escribir.
Revisar y corregir.

En esta página nos ocupamos de los tres primero ítems de la lista.

Antes de empezar a caminar, establezcamos hacia donde.

La redacción de material didáctico escrito no surge de necesidades expresivas del autor (como en el caso de la literatura o la poesía) sino de requerimientos externos a él. La primera tarea es, entonces, explicitar esos requerimientos:

Establecer o definir los objetivos: para qué se produce ese material. Qué objetivos educativos / formativos / instructivos debe cumplir.
Delimitar los contenidos. Qué aspectos curriculares se deben cubrir. Sin voluntarismo ni formalismos.
Definir el público. Cómo son los estudiantes, qué saben
Establecer la carga horaria real. Qué disponibilidad de tiempo tienen los alumnos. Cuánto insume estudiar, comprender, realizar las tareas, etc.

Estas cuestiones conviene expresarlas por escrito.

Pensar y estructurar el material

Mintras hacemos todo lo anterior, vamos armando una idea general del material que debemos producir. Corrigiendo, enriqueciendo y acotando lo que pensábamos antes de emprender la tarea.

En esta etapa definimos el orden de los temas, qué va primero y qué después. Las jerarquías: qué depende de qué. Y que cuestiones (ay! lamentablemente) quedarán afuera...

Entendemos por estructura de un material escrito la organización general de sus contenidos. Esa organización establece la secuencia (orden), las relaciones jerárquicas de dependencia temática y otros detalles.

El guión es el documento de trabajo mediante el cual organizamos la estructura del material.
La estructura de un material educativo es el primer recurso didáctico del docente contenidista.

Estructura del objeto vs. estructura del aprendizaje.

La organización de los contenidos referidos a cualquier objeto de aprendizaje requiere tener en cuenta, antes que nada, el modo en que quien aprende puede conectar la información sobre ese objeto a sus conocimientos previos. Ese modo puede coincidir con la lógica interna del objeto, pero es muy probable que no sea así.

Un ejemplo clásico son los textos para enseñar el manejo de programas informáticos. La mayor parte de ellos se apega a la secuencia de comandos y menúes, según están dispuestos en la pantalla. Esa es la metodología basada en la estructura del objeto. Mientras que el modo más natural de aproximarse al aprendizaje de un programa es a partir de lo que se puede hacer con él, desde las operaciones más simples hasta las más complejas. Esa sería la metodología basada en los procesos de aprendizaje.


El guión o estructura

«un texto es un sistema y no un amontonamiento de temas»
Prieto Castillo (1999)

Como dijimos, el guión es un documento de trabajo. Es una herramienta para trabajar en la estructuración de contenidos.

Existen muchos tipos y modelos de guiones. Desde los de dos o tres columnas, utilizados habitualmente para contenidos teatrales, cinematográficos o televisivos (que se desarrollan siempre sobre una línea de tiempo), hasta los guiones para multimedia o diseño de sitios Web, muy parecidos a mapas conceptuales.

En nuestra experiencia, los modelos gráficos más adecuados para organizar contenidos textuales, que tienen una secuencia espacial, un orden espacial, es el esquema de flechas o llaves (las flechas o llaves pueden ser «virtuales»).

En el material final, la estructura estará objetivada por los elementos organizadores del texto: capítulos, títulos, subtítulos, ítems, etc. De manera que el guión puede utilizar estos elementos para el diseño. Los nombres de capítulos, títulos y subtítulos conviene que sean significativos: que describan el contenido con claridad y síntesis.

No hay que entender al guión como algo definitivo. En el transcurso del proceso de producir, iremos agregando o quitando temas, cambiándolos de lugar en la estructura, en un proceso de idas y vueltas.